Sobre Saint-Tropez
El Golfo de Saint-Tropez concentra una de las flotas de alquiler más variadas de la Riviera: desde barcos de día pensados para una tarde de baño hasta superyates de más de 50 metros fondeados frente al pueblo. El Nouveau Port es el amarre de exhibición, pero la mayoría de los grandes yates prefieren fondear en el golfo, donde el espacio de atraque es limitado y se reserva con meses de antelación en julio y agosto.
La temporada marca el ritmo de cada salida. En pleno verano el fondeadero frente al pueblo se llena antes de las diez de la mañana y los clubes de playa de Pampelonne exigen reserva previa; en junio y septiembre el tráfico baja y bahías como la de Briande se navegan con más margen; en octubre el golfo queda casi vacío y las condiciones siguen siendo buenas para una travesía hacia las Îles d'Hyères.
Cada reserva se dimensiona según el barco real, no según el catálogo: se comprueba la capacidad de pasajeros y de camarotes antes de confirmar, para que una salida de dos noches no se venda sobre una embarcación pensada para una tarde. En los planes de varias jornadas se incluye una previsión realista de APA y combustible —una etapa hacia las islas añade entre 60 y 80 kilómetros— y, cuando el itinerario lo permite, se organiza el aprovisionamiento con el mercado de Place des Lices y los proveedores especializados del Quai Jean Jaurès antes de zarpar.